Y de repente papá

¡Un cómic! ¡Quién me lo iba a decir a mí!

Estoy contento. Por tener un nuevo libro y por ser este: Y de repente papá.

Òscar se convirtió en padre y fue ilustrando el primer año. Lo necesitaba, esto de ser papá no era como le habían contado y tenía que exorcizarlo (menuda palabreja). Y lo hizo dibujando, que es lo que sabe hacer.

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Un padre hablando de lo que le pasa siendo padre. No está mal, ¿no? Yo, que ya lo he leído unas cuantas veces, cada vez que lo leo, sigo sonriendo al verlo. Y sonrío porque me veo, claro. Supongo que es lo que tiene haber sido padre hace poco.

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Me veo diciendo guau guau, miau, cua cua, relinchando (¿cómo se escribe la onomatopeya de un relincho?). De hecho, últimamente es la mejor forma de conseguir que se deje cambiar.

“Akira, ¿qué hace el perro?”. Él sonríe y yo digo guau guau. Pañal quitado. “Y el gato, ¿qué hace el gato?”. Pausa dramática. Mientras paso la toallita: “Miau. Miau.”. Y con un par de animales más, cambio de pañal resuelto.

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Ser padre es una aventura y entre tanto libro de cómo serlo, me encanta editar uno en el que no te dicen cómo serlo. Simplemente te cuentan como le ha ido a un padre. Pero claro, como le ha ido de verdad.

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Un libro en el que me veo reflejado aunque yo haga colecho y portee y todas esas cosas. Porque ser padre es por encima de todo, como le pasa a Òscar y me pasa a mí, cosas como tener miedo, pasear durante horas, sentirse solo, jugar con él, babear mientras le ves dormir, cansarse de él, volver a pasear, intentar llevar la vida de antes y no conseguirlo, volver a babear…

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