Hablemos de sexo

En realidad la entrada iba a titularse “Dulce y templada” (mucho más poético, ¿no?), pero finalmente opté por ser más explícito: “Hablemos de sexo”.

Lo que no he cambiado es la dedicatoria que tenía pensada: esta entrada se la dedico a Noelia Terrer. Buena amiga y mejor profesional (sí, no me he equivocado).

Como ya os imaginabais, supongo, la cosa va de sexo cuando has sido mamá o papá, claro. Mmmm. Ahí hay temita, eh. Y como casi siempre: para gustos, colores. Eso sí, me atrevo a decir que de una u otra forma, dos cosas están claras: el sexo suele cambiar cuando tienes hijos y hablamos poco (o nada) de ello.

Pues donde sí hablaban era esos Miércoles en nANUFACTURE. Y yo no podía ir: justo los miércoles por la tarde estoy con los dos littercitos: U y A. Pero les seguía por FB. Y un día pusieron esto:

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Y yo comenté: “El secreto es compartir…”.

Y Noelia contestó: “Juan (aún no me llamaba John), eso nos lo podías contar el miércoles. Suena muy bien…”.

Y como no podía ir, hablé con ella en vez de en nANUFACTURE.

Y le conté que yo lo de compartir no lo decía porque compartir sea bueno ni porque yo sea súper enrollado, no, nada de eso. Lo decía porque creo que es la mejor (si no la única) forma de sobrevivir mínimamente. Y claro, de ahí salió lo de dulce y templada y más cosas de las que no me acuerdo (o no quiero acordarme, no estoy seguro).

Lo que los dos teníamos claro es que en general el sexo cuando tienes niños cuesta más. Razones para explicarlo hay muchas: casi nunca estáis solos en casa, has de intentar no despertarlos, sueles estar más cansado, la energía sobretodo al principio está más dirigida a la crianza…

Pero igual que hay muchas razones que explican que cuesta más, hay un montón de posibilidades para intentar (si te apetece, claro) mantenerlo.

Y puede que la primera sea hablar.

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