Apología del café en caso de separación con hijos.

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Hace un año me invitaron a un Seminario internacional: “Espacios y tiempos en las familias del postdivorcio” -un título casi tan largo como el de esta entrada, jaja-. Y justo ahora, en pleno verano -dicen que época de separaciones- he recibido la transcripción; y me ha encantado leerla.

Y aquí va, íntegra.

Ah, es perfecta para gente que:

A- Se ha separado con hijos.

B- Cree que podría llegar a hacerlo.

C- Tiene gente cerca que A- o B-.

Juan Romero: Hola, me toca a mí también dar las gracias: muchas gracias, por organizar el seminario, por invitarme. He estado pensando bastante sobre qué podía aportar, como no profesional. Y después de escuchar y leer lo que se habló ayer pensé: pues voy a hacer una apología del café, que, como no se ha hablado mucho de eso, así le damos un color nuevo al seminario. Yo creo que es fundamental tomar café, o té, o cerveza, con gente que se ha separado antes; creo que es muy, muy importante.

Yo, brevemente, que no hay mucho tiempo, me separé y empecé a oír lo que normalmente oyes cuando te separas: qué abogado vas a buscar, mira a ver qué te pide, ten cuidado con la casa; te ponen en alerta. Desgraciadamente es así, o así lo veo yo, y lo ven las decenas de personas con las que me he entrevistado, ¿no? Pero yo tenía unos amigos que se habían separado y decías: caray!, lo han hecho bastante bien, ¿no? Han salvado esto bien, han llegado a acuerdos y no ha habido abogados, ni juicio; eso les permite flexibilidad, les permite que no haya vencedores ni vencidos, les permite muchas cosas. Entonces me acerqué al amigo. Incluso a mi hermano, que es abogado, y le dije: Nacho, muchas gracias por tus consejos pero voy a intentar tomar un café con aquellos que también lo han pasado, a ver qué pasa; y me fue bien.

¿Qué me pasó? Yo fui de los primeros de mi grupo pero luego se empezó a separar todo el mundo, parece que es la tendencia, no sé si llegará a ser algo totalmente universal pero… Bueno, la gente quería tomar café conmigo, y yo pues tomaba café con ellos o cervezas y, claro, yo descubrí que se sentaban y me decían: qué abogado me recomiendas, qué pensión pasas, y entonces yo decía… uy, ¿qué preguntas me estás haciendo? Eres mi amigo, eres sensato, eres sensible, tu pareja es sensata, es sensible, ¿porque os hacéis estas preguntas? Tomamos en este caso varias cervezas y, yo creo, que se fue a su casa cambiado. Y decidí escribir el libro cuando 3 meses más tarde me encuentro por la calle a su ex mujer y me da las gracias por haberme tomado 3 cervezas con él.

Está genial todo lo que puedas leer, está genial todo lo que te puedas asesorar, es genial todo lo que sea apoyo psicológico, el que haya un buen profesional a nivel jurídico; pero, claro, ayuda mucho más creo yo, esta parte humana, sin quitarle ningún tipo de importancia a todas las otras dimensiones digamos. Entonces me planteé investigar y empecé a preguntar y a entrevistarme con mucha gente, descubriendo que hay montones de gente maravillosa, que tienen ideas súper imaginativas, súper particulares, súper personales, mogollón de niños y niñas que no sólo no han perdido nada con la separación de sus padres, sino que han ganado, son más felices, ellos y sus padres, y esos casos existen, pero no hablamos de ellos.

Claro, ¿qué pasa? Hoy un poco se ha visto: trabajáis en el mundo de lo contencioso, conocéis esos casos tan difíciles i no sé porque sólo hablamos de esos casos; nos encanta hablar de que fulanito no paga la pensión, hablar de que fíjate que madre que no deja ver a sus hijos a su padre, y, en general, no oímos hablar de: “fíjate esta pareja que como ella trabaja todos los fines de semana pues todos los fines de semana los niños siempre están con él”; o, “fíjate en esta pareja que empezó con un modelo, cambió al año porque cambió el trabajo de ella, cambió a las 2 años porque la niña tuvo una necesidad particular… Y esos casos existen y son numerosos, cuanto mayoritarios son no lo sé, no me importa mucho tampoco, sé que existen y sé que conocerlos y hablar de ellos es positivo.

Este es el granito de arena que puedo aportar a este debate, porqué cuanto más hablemos de esos casos no contenciosos se conocerá más gente que pasa por el trance de una separación y sabrá que se puede hacer de muchas maneras. Claro, a vosotras os toca pensar que es lo mejor para el niño, y sin ninguna ayuda esto es muy difícil, como decía Dolors: “yo, ¿cómo voy a decidir qué es lo mejor para este niño si ni lo conozco?”.

Claro, todos compartiremos y estaremos de acuerdo que lo mejor para ese niño lo saben sus padres. Entonces lo que hay que intentar es que sus padres no pierdan, como se dice vulgarmente, la chaveta; que se intenten centrar en que son el padre y la madre y ahí han de ir enfocados todos sus esfuerzos; pues igual que en medicina hay prevención pues aquí también debe haber prevención; ¿cómo? no lo sé, no soy profesional por suerte y no me queda esa tarea que la veo tan difícil, pero hay que hacer prevención ¿y cómo? Pues una manera es dar difusión, hablar, referirse, hacer estudios sobre todos esos otros casos de éxito.

El título de mi libro dice “Para custodias, colores”, pero, la verdad, no lo inventé yo. Yo descubrí gente que tenía custodia compartida: un mes en cada casa, una semana en cada casa, fines de semana en una casa y entre semana en otra casa, gente de lunes y martes en un casa y jueves y viernes en otra casa, pero eso con la guarda y la custodia… pero… y con las fiestas de cumpleaños! Y dice, y qué tontería! Pues no, porque un padre cuando se separa le importa el cumpleaños de su hijo: así, hay gente que hace 1 fiesta, quién hace 2, hay gente que hace 3, hay gente que hace 4. Y es genial, si te separas, saber que está todo eso y tú ya verás cual es la mejor manera en tu caso, en función de muchos factores. A lo mejor harás una con las dos familias o, por mucho que diga un psicólogo que lo mejor es juntar a las dos familias, tú sabrás que en tu caso mucho mejor será no juntar a las familias y eso solo puedes saberlo tú y la madre, que sois los que podéis saber qué es lo mejor.

Entonces esa postal en que todos estamos de acuerdo, en que es mejor consensuada, llegar a un acuerdo; pero si estamos de acuerdo lo que tenemos que poner los actores que jugamos en esta película es mucho énfasis en eso, en apelar a esa responsabilidad de los padres, que a veces no se puede y si no se puede pues no se puede, y ahí viene la tarea de un montón de buenos profesionales que intentarán ayudar. Intentar apelar que se sigue siendo madre igual que antes, que tomabas muchas decisiones y nadie se metía; que había discusiones y tu tomabas un montón de decisiones, a qué colegio va, quien lo cuida por las mañanas, por las tardes, qué alimentación se le da, si viaja… todo eso ya lo estabas haciendo y lo hacías en el espacio privado, íntimo, y, porque no, luego también, en el caso de que sea posible.

Es necesario que se sepa i se difunda que todo esto es posible. Yo creo que es muy positivo para la gente que pasa por esa situación, o para los abogados y jueces. Porque te llevas sorpresas. Seguro que hay montones de jueces, de abogados, de psicólogos, de mediadores haciendo un trabajo estupendo, pero también te encuentras abogados que cuando les dices que la custodia compartida puede ser diferente de una semana en cada casa te miran como si estuvieses loco; dices, hombre, eres abogado de familia! Es que alguna vez alguien le dijo o debió leer que lo idóneo es una semana en cada casa, y ¿porque? Depende de la edad de los niños… depende de tantas y tantas cosas que sólo las pueden evaluar completa y fielmente el padre y la madre. Entonces, claro, cuando descubres todas esas cosas pues intentas hacer eso, escribir un libro en el que salgan muchos colores para que sea amable, que haga del café algo importante. Y a partir de ese día yo siempre he visto que es verdad, que funciona, que cuando la gente toma cafés, conoce otros casos y ve diferencias, ve posibilidades. Y sobre todo se contagia en positivo. Porque claro si a ti te dicen que el mundo está lleno de mujeres que luego te quitan la casa, entonces dices a ver qué hago para que no me quiten la casa; es normal. Entonces si tú ves un montón de mujeres que no quitan casas, un montón de padres que pagan pensión si la han de pagar, etc., entonces uno se dice: yo seré de esos ¿por qué voy a tener que ser yo de los otros? Me he ajustado, ¿no?.

Montse Solsona: ¡Perfecto! Tienes un minuto más.

Juan Romero: ¡Tengo un minuto más! (risas). Custodia consensuada. En el debate siempre aparece si es compartida o monoparental, está en el debate y ahora con los cambios de leyes; a mí muchas veces me lo dicen. La gente pregunta sobre el libro que escribimos Emilio y yo, ¿es sobre custodia compartida? Y les digo, no. Yo siempre incido en que no. Bueno, sobre la custodia compartida podríamos hablar mucho sobre lo que significan las palabras: para mí, puede ser compartida y estar conmigo solo un día a la semana, ¿no? Es como otras palabras: a mí me dicen, ¿tú eres padre separado no? Sí, digo, me acabo de casar y tengo una hija con mi mujer, pero como un día me casé y tuve un hijo y ya eres padre separado para siempre. Las palabras son muy limitantes y son obligatorias que se busquen; pero yo, yo… siempre hablo de custodia consensuada no de custodia compartida. En general se entiende por compartida en el sentido de 50 o 50, 40 o 60, tiempo que se queda en la casa de la madre, y en la del padre; o puede ser que madre y padre comparten la casa y es el niño el que siempre se queda (casa nido)… Pero, para mí, es mucho más importante que sea consensuada; porqué en el momento en que es consensuada, todo lo demás se hace mucho más fácil.

Si me quedan 10 segundos, solo una cosita más. Mucha gente dice: ya, pero eso es muy idílico, eso es sólo para gente que se lleva muy bien. No, no, no. Te has separado, puede caerte fatal tu pareja, puede haber infidelidades, puedes haberle gritado, puedes odiarla, pero decidir qué días los niños van a estar con ella o contigo, no es solo para parejas idílicas. Mira, os lleváis fatal, le odias, perfecto; pero ahora vamos a hablar de dinero; no pero es que yo le odio; vale es normal que le odies, pero ahora ¿cómo vamos a hacer lo del dinero? vamos a intentar separar las cosas.

Montse Solsona: Muchas gracias Juan.

Y luego debatimos y estuvo muy bien.

Ale, ya está. Espero que te haya sido útil. Aunque si has llegado hasta aquí, estoy convencido de que así ha sido.

P.D.: La foto del café es de Carlos Rubio, responsable, por cierto, junto a Noelia Terrer, del diseño del libro que nos ocupa -Custodia consensuada. Para custodias, colores-. El título -errado, creo- es cosa mía. 😉

 

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